Ley D’Hondt ¿En qué consiste?

Qué es la ley D´Hondt

La conocida como Ley D’Hondt (Que mucha gente conoce como Ley de Hont y ley de hondt) es en realidad un sistema de cálculo creado en el siglo XIX por un jurista natural de Bélgica, Víctor D’Hondt. A través de este método, basado en el cálculo proporcional, se conseguiría concretar cuál debía ser el número de cargos electos en un país y en función de los votos recibidos. La Ley D’Hondt es el método que hasta la actualidad regula el sistema electoral español, además del de muchos otros países que también lo terminaron adoptando, como Argentina, Paraguay, Portugal, Suiza o Francia.

Este sistema tiene algunas particularidades que es preciso conocer para entender de forma correcta el resultado de unas elecciones, como por ejemplo, que solo pueden tenerse en cuenta los votos considerados válidos de aquellos partidos que superen el 3% y entre los cuales se incluye el voto en blanco. Una vez eliminadas las candidaturas que no hayan obtenido al menos ese porcentaje en votos, se ordenan las restantes de mayor a menor en función también de los votos obtenidos. A continuación, ese número de votos se dividirá por 1, por 2, por 3, por 4…y así hasta llegar a la cifra equivalente al número de escaños de cada circunscripción de las 52 existentes en España.

En consecuencia, el mayor número de escaños del Congreso le corresponderá al partido que obtenga el cociente más alto en las anteriores operaciones, y así hasta agotarse la cifra de 350 diputados existentes en orden decreciente, pudiendo quedar determinados partidos que sí hayan superado el 3% en votos válidos, sin representación de ningún tipo en el Congreso.

Otro dato a tener en cuenta es que el número de diputados se establece en función del número de habitantes que tenga cada circunscripción, lo que determina que no será el mismo número de diputados el de la circunscripción de Madrid que el de la de Soria, que es la provincia española menos habitada, votándose en la primera por 36 diputados y en la segunda por tan solo 2.

El número de diputados por provincia se establece en un mínimo de dos, salvo en el caso de las ciudades de Ceuta y Melilla, donde tan solo hay uno. Este sistema de reparto hace que las provincias con menos población tengan una mayor representación que las más pobladas, creándose una cierta anomalía de sobrerrepresentación en las provincias más pequeñas.

En este sentido, a la hora de establecerse el reparto, el voto de las provincias menores tiene un valor de casi el doble que en las mayores, lo que también conduce a que muchos partidos nacionalistas salgan más beneficiados que otros cuya representación esté dividida por diversas circunscripciones, como es el caso de IU, casi siempre perjudicado por este sistema de la Ley D’Hondt y en contraposición a otros casos como el del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Ejemplo práctico del sistema D’Hondt

La Ley D’Hondt es un método que se basa en el llamado promedio mayor, lo que quiere decir que los resultados se dividen a través de diferentes tipos de divisores, favoreciéndose mayoritariamente a los partidos más grandes mucho más que en otros métodos, así como a los partidos nacionalistas.

En un ejemplo práctico, pongamos que son cuatro los partidos políticos que pueden optar de manera real a ocupar los espacios del Congreso de los Diputados. Esto querría decir que los demás partidos que hubiesen participado en las elecciones no habrían llegado a  obtener ese mínimo que exige la Ley D’Hondt del 3% en votos.

A partir de ese momento el total de los votos de cada uno de los partidos se divide por cada uno de los escaños existentes en el Congreso a los que puede optar cada provincia. Ese reparto de los escaños se realiza según los cocientes de las divisiones de los resultados de cada uno de los partidos, siguiendo siempre un orden decreciente. Es decir, que si se opta a cuatro asientos, serán los cuatro cocientes que hayan sido más altos los que tengan un puesto en el Congreso, pudiendo corresponder varios a un mismo partido (como sucede con las mayorías y las mayorías absolutas) o haciendo que el cuarto partido que había pasado a la fase de asignación de sillas del Congreso quede finalmente sin representación en el mismo, a pesar de haber superado el mínimo del 3% en votos. En casos en los que pudiese darse un empate, se tendría que tener en cuenta al partido con mayor número de votos quedando fuera el siguiente.

En definitiva se trata de un sistema (en ningún caso se trata de ninguna ley a pesar de su nombre), en teoría, basado en el reparto proporcional de votos. Sin embargo, la Ley D’Hondt cuenta cada vez con más voces críticas que consideran que dicho sistema de reparto proporcional dista mucho de la realidad en la que siempre se favorece a los partidos más grandes, evitándose, por otra parte, que el Congreso quede demasiado fragmentado como para que se impida, a posteriori, el cumplimiento y la firma de acuerdos que dificultarían en gran medida el gobierno de una nación.

Como último detalle curioso, la Ley D’Hondt es uno de los métodos que no considera los votos en blanco como votos nulos, y su existencia repercute de manera directa en los resultados aumentando el mínimo de votos que un partido necesita para obtener representación. Algo que, en definitiva, beneficia nuevamente tras el conteo final a los partidos más votados.